de los astros, en el cielo
dibujan un suave velo
sobre la noche estrellada.
Una luna enamorada
suspira, y por su anhelo,
se va deshaciendo el hielo,
con lágrimas en su almohada.
Es un imposible amor
entre la noche y el día,
una hermosa fantasía,
con un amargo sabor.
Un tiempo desolador
que, volviendo a amanecer,
el día vuelve a nacer
y el sol le entrega su amor.
La luna y el sol, se besan
en ese instante furtivo,
en que su amor es cautivo,
hasta que, por fin regresan
a su lugar, al momento
en que, la luna dormida
vuelve a su oscura guarida,
en un frío firmamento.
Noche y día, experimentan
un amor en la distancia,
pues se da la circunstancia
de que ambos se complementan.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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