jueves, 22 de octubre de 2026

La belleza de lo efímero, permanece en la eternidad.

La belleza de lo efímero, no se corrompe;
permanece intacta en la memoria.
Lo perenne es el hastío y la causa de la fatiga 
prolongada, reiteradamente repetida,
hasta una incómoda saciedad.


Todo lo que muere, renace en el misterio 
de la vida.
Vida eterna que, en su metamorfosis genera,
una belleza efímera, distinta en cada nuevo 
nacimiento a la luz.


La tierra, el agua, el aire y el fuego, nos hablan 
de un misterioso arcano y de la simbiosis 
entre las especies de diferentes seres.

Jamás recordaremos todas nuestras muertes,
porque la vida, es esa piedad 
que no advertimos, al ocuparnos más,
de nuestros temores, que de nuestra 
propia existencia, perpetuada en los siglos 
pasados y en los venideros.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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