la lluvia cae, donde abunda
la tristeza más profunda,
en credos impenitentes.
Hay un temor en la gente,
se angustian, por el motivo
que todo ser, que está vivo,
es algo innato que siente.
Agua que fue bendición
de los campos, aún resecos,
agua convertida en ecos,
sin rumbo, ni dirección.
Terrible, en la inundación
que desborda su carisma
sobre una ciudad; la misma
que sufrió en otra ocasión.
Queda su frágil figura,
rota, cuando se sumerge,
bajo un cielo, que converge
en una misma estructura.
Una ciudad sumergida,
en un llanto declarado,
por un río desbordado,
que fuera un caudal de vida.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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