lunes, 9 de septiembre de 2019

Una historia a mano 

Si tengo a mano y si puedo,
he de contar las historias
que he guardado en mi memoria,
y escapan entre mis dedos.

Vengo y voy con la prudencia
que a mi edad la va asistiendo,
pues ahora voy comprendiendo
su rigor y su excelencia.

Escuchar es comprender,
pues quien escucha, entiende
y si se esfuerza, comprende
su correcto proceder.

En cada mano, un motivo,
una verdad y un "acaso",
sin dar cabida al fracaso,
cuando gira el tiovivo.

Se necesita asentar
todas nuestras convicciones
y peso de sus razones...
para comenzar a andar.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz ".


Ávila( sus piedras narran su historia )

Su historia desciende en las almenas,
para contar las gestas sucedidas,
la historia es referente en nuestras vidas
y es gloria de otros tiempos, que nos llena.

La lengua que lo narra es voz que clama
y sueña cómo álgida trompeta,
llegar a nuestras gentes es la meta
y el corazón que escucha es una llama...

Ardiente al sentimiento declarado,
que en siglos permanece por entero,
por ser de antepasados y sinceros
por todo lo que soy y que he heredado.

Se queda su constancia en la memoria
y habremos bien honrar esas raíces,
que en esto sólo somos aprendices,
vagando por el paso de la historia.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

Acuse de Recibo 

Acuso el recibo de un saludo
que me brindan con el gesto amable,
tal vez no es defecto que se hable
si usa la razón un ser sesudo.

Acuso el recibo de un abrazo,
que es producto de la cordialidad,
cuando todo lo expresado es verdad
y sale de la mente al regazo.

Acuso recibo y compromiso
de volver a procurar encuentros
en tierras, en mar y en sus adentros
y en tiempo perdido, si es preciso.

Me acuso de encontrar sentimientos
que deshacen nuestros malestares,
encuentros en las calles y en bares
que alargan la vida por momentos.

Pues al conversar, nos entretiene
y el tiempo vivido se dilata,
no se trata ya, de dar la lata
es un bien común lo que se obtiene.

Acuso pues recibo al corazón
y sé que es bueno el consentimiento,
más allá de un entretenimiento,
son normas de la  comunicación.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".


domingo, 8 de septiembre de 2019

Entre lo deslucido y lo brillante 

Muchas veces mi incontinencia verbal
produce un repentino desplome del brillo
que puedan tener mis versos, pero he de decir
que nada oculto ni tras una estrofa,
ni tras el velo del paladar, al pronunciar
lo que mi mente dicta a mi inquieta
y activa lengua.

Acaso pretendo ser esa hoja que se mueve
por el capricho del viento
o ese afán del destino de colocar etiquetas
en una resolución final, que todos sabemos
y no tenemos ninguna prisa de observar
su llegada.

A veces soy el intento de labranza
que espera su fruto antes de la siembra
o en esa áspera inquietud
que se manifiesta visceral, por no quedar atrás
y burlar ese tiempo que intenta detener
nuestro impulso, durante la calmada reflexión.

Necesito ser y estar, creando un espacio
donde poder moverme entre silencios
y versos vivos, que gritan lo que en mi alma
ya no tiene cabida.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz.”zuhaitz”.

Lo que nos es menguado 

Mengua el tiempo en las arenas,
que el viento arrastra y pesadamente
deposita cada grano de existencia
en los espacios dormidos del olvido.

Mengua la luna en su disco de plata,
con una velada sonrisa burlona,
que se diluye cada amanecer.

Su palidez desencajada transmite
su ánimo enfermizo, que se nutre
de nostalgias y ensoñaciones,
que la imaginación produce, al variar
el ritmo exacto que imprime un nuevo fulgor
en nuestro corazón.

Menguan los días dentro del sínodo
de la inconsciencia, porque nos roba
el ladrón de los días, esos segundos
que nuestra memoria no es capaz de atesorar
en cada vivencia.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".

Piedra sobre piedra 

En el andamio de las grandes construcciones
hay hombres con el ánimo suspendido
de una soga.

Son como almas que van cayendo,
al igual que copos de nieve hacia un abismo,
donde se perdió el último aliento
de un deseo que quedó trasnochado.

Aves de ala desplumada,
 que se acostumbraron a caminar
a duras penas, abandonando el nido
en la ausencia de un calor que pueda hacer
confortable su existencia.

Piedra sobre piedra, la voluntad
abre nuevos caminos, elevando
torres desafiantes hacia el cielo.

Torres como silencios derramados
en incesantes lluvias, tratando de lavar
la ignominia contemplada durante siglos
por las piedras, como mudos testigos
de una cobardía que quedó grabada
en la dureza de su frío corazón.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


sábado, 7 de septiembre de 2019

Si me regalas...

Si me regalas una sonrisa,
te ofrezco cada amanecer que despunte
en el brillo de tus dientes.

Si  me regalas un beso,
toda la dulzura que me ofrezcas
será tan elevada, que el índice de azúcar
crecerá tanto, que no habrá amargor,
ni acritud en ninguno de mis días venideros.

Todo el cielo queda reflejado en tus pupilas
y no hay voz más grata que la tuya,
ni siquiera en el murmullo de la brisa
durante los días de verano.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





Ávila o la elevación espiritual 

Curiosamente caminamos sobre las piedras
que contemplan nuestra historia y se alargan
como lenguas silenciosas, formando caminos.

Al alba  sus márgenes quedan reflejados
en la plata del río y va variando
su lenguaje de luz y sombra, hasta quedar
mudas nuevamente.

Hay piedras que se remontan del suelo
y crecen en las alturas.
Cúspides, torreones y almenas,
en fortificaciones y catedrales,
cuya dimensión se iguala al tamaño
de nuestros temores.

Ávila es ciudad de fe y temor cristiano,
se eleva sobre un cerro, dejando muy abajo
los temores a los fuegos del infierno.

Auto de fe y elevación del espíritu
en un silencio de recogimiento
o en el bullicio de sus fiestas.

Ávila, solemne y recogida en la humildad
de la oración.
Una historia que entra en ebullición
tras los muros que la guardan y protegen.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".





viernes, 6 de septiembre de 2019

En cada Despertar.

Golpeemos con mano tensa cada amanecer,
por si sucede que desde la vigilia,
quedamos vencidos por la acritud
del sueño en retardo.

Nuestros ojos son aves nocturnas
que frenan su vuelo ante la luz
y desde la comodidad del lecho,
observamos lentamente
 un aleteo de pestañas, que como golondrinas
bajan desde su nido y ascienden
hacia el disco naranja a saciarse
de luz y calor.

Las pupilas son un estremecimiento,
ante el resplandor
y cierran sus negras ventanas, para evitar
un daño en las habitaciones dormidas
de nuestra mente.

Se puede naufragar entre las sombras
o perderse  en la inmensidad de la claridad,
cuando no percibimos un horizonte
en el que fijar nuestra mirada.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

La colinas nos observan en silencio.

Las colinas respiran todos los suspiros,
que los vientos trasladan de un lugar a otro.
Sus ojos son las oquedades en la roca,
que sigilosamente escudriñan a las gentes
moradoras de los valles.

Allí es donde inician el recorrido inexacto,
que trazan para  hallar la estabilidad
y la felicidad en sus vidas.

Las colinas escuchan las voces terribles
de las tormentas y recuerdan al ser humano,
que el cielo contiene todas las respuestas
que los dioses no revelan, por temor
a una posible rebelión contra su naturaleza
y deidad.

Las colinas son ventanas que se abren
entre las nubes y acarician con suave tacto
la pupila azul del cielo.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


La voz se desliza colina abajo.

Mi voz se desliza colina abajo,
hacia el lugar donde convergen los encuentros
y los abrazos, formando cadenas
que nos liberan de otras cadenas,
forjadas con nuestros temores
e indecisiones.

La voz es pronunciada en los cerros elevados
y asciende al azul del cielo,
que se halla inscrito
en todas las miradas puras.

Me elevo y voy creciendo como montaña,
en anhelos que convergen con otras gentes,
formando la cordillera necesaria, para alcanzar
ese cielo soñado.

Desde esta cordillera, fluyen
todos los ríos emocionales que se desbordan
en ocasionales desembocaduras,
hacia un mar de cordialidad,
en la calma queda que deja la tranquilidad
y el gesto meditativo en las añoranzas.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".




Ávila guarda su memoria 

Sus piedras hablan y el hombre calla,
por el paso firme de la historia,
que queda impresa en huella y memoria,
recuerda su voz en la muralla.

Carne de hierro y encina,
de piedra atenta y milenaria,
ante el asombro de quien vive
 de frente y contemplando
las gestas que se narran,
desde los ecos lejanos
de gloria y espada.

Hay un retorno que gira hacia los días
vencidos solamente por el tiempo,
sin otro propósito, que recobrar otra era,
otra vida pasada, que dejó su sabor
en generaciones postreras.

Ancha es Castilla y desde su llanura,
se eleva como un grito desafiante
que lleva en su muda piedra...
Ávila, con sus ojos colgados de sus almenas,
extensa como dorada mies y resguardada
de los vientos ajenos, que puedan interrumpir
su sueño permanente en la historia.

Escrito en Septiembre 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".

viernes, 30 de agosto de 2019

Un yugo pesa sobre las conciencias 

El ser humano jamás será libre, mientras
cargue con un yugo sobre sus hombros
y sus días se cuenten a golpe de látigo.

Quien no se rompe puede intentar luchar
en vano, sin recomponerse.
No duermo, para no perderme ni un instante
de esa tortura que la vida nos inflige
con nuestro consentimiento, intentando
liberarnos de nuestros propios prejuicios.

Algo golpea nuestros rostros y conciencias,
cuando nada se espera.
La lógica nos ha limitado en un círculo vicioso
de sentimientos sediciosos, que divagan
en bocas calladas y selladas ante el asombro
de la inestabilidad emocional, provocada
por un temor infundado e infundido
por quienes tiran de los hilos quebradizos
de tantos seres, que buscan la luz
en el pantano de sus angustias,
mientras nadie detiene el paso
que nos arrastra al infierno abisal
de todas las desesperanzas gestadas
en el dolor.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.


Perdidos en una noche de incertidumbres

Se adivina un frío metal en las miradas
y un vacío en las cuencas de sus ojos.
Se perdieron las interrogaciones
sobre un campo sembrado de bastones
de incoherencias y alguien lanzó
una piedra al vacío, para averiguar
la profundidad de su existencia.

Atados a un pensamiento errante,
sólo somos capaces de divagar e imaginar
escenas que no se suceden
en el ámbito cotidiano.

Se intenta el retorno hacia el origen,
pero la noche cae inclemente y oscura,
ante los ojos sorprendidos de quien
quiso envolver sus sueños
en papel de celofán y resbaló  una y otra vez,
hasta el borde donde el absurdo reina
en su ávida y empecinada locura.

He clavado todas las horas en mi memoria,
pero mi mente divaga, intentando
comprender todo ese tiempo perdido
que la noche guarda en sus bolsillos,
a pesar de la gravedad de seguir
indescriptiblemente vivo.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

El llanto que estremece la tierra 

La piel de la tierra se abatana y estremece
ante la agresión del fuego. Su alma se agita
y desarrolla una telúrica emoción que vibra,
sacudida tal vez, en ese llanto interno
que sólo los árboles conocen,
al sentir en sus raíces el dolor que se forma
en cada estrato de su terrosa epidermis.

La piel de la tierra, abierta, escarificada
con uña de hierro, receptora piel de semillas
sobre su vientre redondo y cálido,
que sostiene la amplitud del mar,
lágrima inmensa derramada desde los cielos,
por un dios quejoso de su eternidad,
cuando sus ojos se llenan con las espinas
de la nostalgia y trata de volver a su sepultura
o al seno que lo parió a esta vida inexacta,
que se mueve dentro  de un reloj de arena,
que nunca acaba su ciclo de existencia.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



jueves, 29 de agosto de 2019

El porte de la Elegancia 

La elegancia no ha de ser y así la entiendo,
esa prenda donde ocultas tus miserias,
yo la intuyo de una forma aún más seria,
no se trata del dinero o el atuendo.

La elegancia es el brillo en tus acciones
y ese porte que te da la compostura,
ese grado entre lo recto y la ternura
y el saber sobrellevar tus emociones.

La elegancia es la forma y el motivo,
que destaca sin tener la pretensión
y que encuentra en la correcta educación
ese orgullo que se nota y no es altivo.

La elegancia es el trato dispensado,
sin perder jamás de nuestra integridad,
su virtud se basa sólo en la heredad
de ese logro que en tu vida has realizado.

La elegancia es mantener la dignidad,
caminando entre reyes y mendigos.
La elegancia es cuánto os nombro y cuánto os digo.
No es sencillo, así bien ¡ Perseverad !.

La elegancia es la labor firme e inquieta
de vestirse de un dorado amanecer
y aunque erróneamente pueda parecer...
ya no basta con cambiarse de chaqueta.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".





lunes, 26 de agosto de 2019

Gratitud es Igualdad

No es gratitud el buen entendimiento
que pueda darse en una relación,
es el paso que marca el corazón
cuando sabe de su discernimiento.

Gratitud es actuar al obtener
un bien, con la actitud que corresponde,
como una voz muy fiel, que así responde
con medida a la razón a proponer.

Pues es de gran razón, en esa entrega,
dar todo por igual a lo adquirido,
pues todo debe ser claro y fluido
en esa vibración que nos despliega...

Hacia otro ser humano, que comparte
lo que en su fuero interno se decide,
en ese punto muerto, en que se incide
con parte de su ser, en nuestra parte.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

El aire cálido 

El aire muerde con aspaviento
las comarcas vacías de la intemperie
y viene a alterar su calma en serie
con el ascua del atrevimiento.

Nada se alberga, si  no hay espacio,
donde escondiendo nuestro criterio
demos por hecho que se resuelve
entre las capas en que se envuelve
en este declarado prefacio
que ha de decidir su nuevo imperio.

Increpa de nuevo su constancia
al hueco que queda en los abismos,
con la certidumbre en sus guarismos,
donde el agua y viento son distancia.

Rancio será el aire en el verano,
calmo se resuelve en el otoño,
madura la vid en su retoño
y así la cosecha no es en vano.

El aire circula en nuestra era,
el trigo en la espiga ha madurado,
el tiempo es de nuevo compensado
en fiel recompensa por la espera.

El aire circula en un ovillo,
se enreda al cambiar su compostura,
inquieto al lograr su travesura
y quema su cálido rodillo.

Un soplo del aire te rodea,
te envuelve, circunda y arrebata,
su forma invisible, lo delata
por tiempo y labor, sin que lo veas.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".






sábado, 24 de agosto de 2019

Plenitud y Felicidad 

No se describir la masa que se deshace
y deforma, para abrir todos los espacios
a una distinta perspectiva.
No se nombrar cada herramienta etérea
que nos conduce a un estado de felicidad.

Hay una estampación de luz sobre
los vértices esmerilados del alma
y un grito de ausencias plenas,
entre los pliegues inaccesibles del silencio.
Quiero abarcar en un paso, todas
las escasas posibilidades que yacen
en el seno de la incertidumbre
y asombrar a las sombras, con la lumínica luz
de un brote de sinceridad en un alma,
que descarne todos lo vicios mundanos,
para hallar una verdad desnuda,
sin inquisidores que encuentren pecaminoso,
sumergirse sin ropas, ni aperos en nuestro
más íntimo reconocimiento,
no ya como humanos, sino como seres de luz.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

Amar...Divinamente.

Hazme un guiño travieso, implícate un poco
en el juego de la seducción y deja que admire
ese punto de picardía que pones,
en cada inocente provocación.

Haz que tu cercanía sea esa necesidad
de contacto, piel con piel
 y al apretar tus labios, esté deseando probar
ese beso furtivo que escapa fugaz de tu boca,
para posarse en mis labios.

Sedúceme con tu felina mirada,
cuando arqueas tu cuerpo para proyectar
tus amorosas flechas y hacer blanco
en mi corazón.

Es más intenso el momento de la espera,
que la consumación del amor
 en un acto de ternura y desenfreno pasional.
Quiero subir a la cúspide, donde se alza
tu pedestal de diosa, para recobrarte
entre los mortales y poder sentir
el paraíso que guardas
en el templo de tu cuerpo, cuando te derramas
en la miel de tus besos
 y la seda de tus caricias.
Regresarte para ascender de nuevo
a la plenitud de tu existencia de deidad,
esta vez...Contigo.

Escrito en Agosto 2019 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.