miércoles, 10 de junio de 2026

Gota a gota, nuestro tiempo se agota.

Gota a gota se destila
el mejor de los licores,
la paciencia en los amores,
es algo que se perfila.


Pues, nos enseñan las ciencias,
que hay que saber esperar,
para poder encontrar,
todas nuestras preferencias.


No existe casualidad 
en todo aquello que ocurre,
pues, el tiempo que transcurre ,
limita su realidad.


El tiempo forja el semblante 
de cuanto sale a su paso 
y varía en cada caso,
cuando es algo relevante.


Todo gira en una rueda 
de sucesos y ocasiones,
cuando al fin, te lo propones,
sobre tu experiencia queda 
un márgen de movimiento ,
que definirá el momento 
en que llegue la ocasión.


No necesita el perdón 
que nace en la complacencia,
el tiempo tiene su ciencia 
y opera en toda conciencia 
uniendo cada eslabón.


Formamos una cadena 
y así el tiempo nos condena 
a una espera silenciada,
pues no se consigue nada,
si no se sabe esperar.


No se trata de tardar,
sino el plazo concedido,
en el tiempo que has tenido,
para poder madurar.


Nunca el tiempo fue real,
el ritmo de tu latido,
para bien, o para mal,
será la justa medida,
que en el caudal de la vida,
tendrás que considerar,
como algo que, gota a gota,
marca un tiempo definido
y al fin, habrás comprendido 
que es una verdad ignota.

Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

 Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






No hay comentarios:

Publicar un comentario