dónde nace el río de las emociones,
cuál es su caudal y sus proporciones,
cuál es su destino y su dirección.
Porqué no decides, al sentir fatiga,
tomar un descanso, tan sólo un momento
y apuras tu esfuerzo con agotamiento,
negando un consejo, porque te lo diga.
Siempre te convences de alcanzar tu meta,
hasta que te fallan un poco tus fuerzas,
confiado sigues, por eso te esfuerzas,
creyendo que nada te frena o te inquieta,
pues sientes el mismo coraje e impulso,
que en tu juventud, (tal vez olvidada)
creiste que es fácil, que no cuesta nada
y aún sigues teniendo equilibrio y pulso.
Al final, comprendes, que es grande tu anhelo,
pero te limita la edad y el vigor
y sigues luchando, por el pundonor
de ser quien has sido, si tocaste el cielo.
¡Qué ya peinas canas! Mi querido abuelo,
tu vigor es fruto de algo perseguido,
que el tiempo ha dejado en un triste olvido
y apenas te queda para tu consuelo.
Veo que reniegas, te cuesta aceptarte
cómo eres ahora, porque el tiempo pasa
y son más delgadas, dentro de tu casa,
las paredes, donde quieres ocultarte.
Dentro de tu casa, y en tu soledad,
comprendes que nada será como antes,
espero que aceptes y al final te plantes,
ante la evidencia de tu realidad.
De nada nos sirve un sabio consejo,
cuando el tiempo pasa y no lo asumimos,
porque en el camino, el joven que fuimos,
sigue procesando que ha llegado a viejo.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario