dentro de un corazón que se dispersa,
porque la gente es necia y muy perversa
y viven con tensión, ese vacío.
Pero no advierten cuál será la causa
de tanto sufrimiento, sin nobleza
y pierden el control de su cabeza,
girando, sin tener ninguna pausa.
Pretenden de esa forma, el evitar
pensar sobre ese mal, que les domina,
creyendo que tal vez, así termina,
dejando a ser posible, de pensar.
Pero ese pensamiento, les ocupa
un hueco en la razón, que sigue inerte
y es algo que sin duda, les divierte,
hasta que al fin, el tema les preocupa.
En esas ansiedades, se diluyen
todas las esperanzas, que anhelaban
cumplir, aunque jamás se imaginaban,
que caen en la inconsciencia y se destruyen.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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