como una hoja en el viento,
así es el pensamiento,
con su levedad de espuma.
Como el oro, moldeable,
enriquecido en el hecho,
que por su propio derecho,
se hace digno y confiable.
Libre en su filosofía
se engrandece, y en la acción,
adquiere una proporción,
que roza la fantasía.
Mas, no es la frase del día,
la de mayor importancia,
el tesón y la constancia,
deciden nuestra alegría.
A veces, un pensamiento,
tiene tal fuerza y razón,
que se asemeja a un ciclón,
en continuo esparcimiento.
Puede crear y cubrir
toda una necesidad,
que impregne una realidad,
a punto de sucumbir,
ante una fuerza mayor,
que impera en la negativa
de imaginar, que es nociva
la vida a tu alrededor.
Que es misión del creador,
enderezar el entuerto
y una voz, en el desierto,
transmite nuestro pavor.
Necesitamos pensar,
que todo lo que se crea,
es natural que se vea,
como una estela al pasar.
Creemos imprescindible,
confiar en ese abismo,
que se proyecta asimismo
de una forma inconfundible,
para hallar una respuesta,
ante lo que es planteado,
una vez, que ha generado
una incómoda propuesta.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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