que puja, por conocer
los secretos del ayer,
aunque peque de indiscreto,
Se unen, curiosidad
y ese hambre por saber
cada nuevo amanecer,
el pulso de la verdad.
Surgiendo del pensamiento,
la aventura está servida
y es la forma prometida
que incentiva un sentimiento.
Proyectar ese deseo,
sobre el camino trazado,
es como haber encontrado
el aire en un aleteo.
Tomar las alas, volar
hacia una nueva aventura,
cambiando la singladura
sobre las olas del mar.
El mar, en su dimensión,
es como tu mente abierta,
para franquear la puerta,
que te lleve tu obsesión.
Porque el saber, no detiene
el ansia que te domina,
tu voluntad examina
el tiempo que te entretiene.
Y te sientes, por derecho
a conocer lo ignorado,
pues jamás te lo han mostrado,
para tu bien y provecho.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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