el cielo es limpio, se ve azulado
y el horizonte está despejado
el aire puro, jamás se empaña.
Se siente grande todo ese empeño,
que llegue lejos en tu ascensión
y al concluir toda esta misión,
puedes sentirte, aún más pequeño.
Ante tamaña magnificencia,
somos tan sólo, el diminuto
grano de arena, que en un minuto,
queda en la sombra de su presencia.
En esa extraña visión postrera,
queda patente, que su grandeza,
se haya instalado en tu cabeza
y aún sigas firme por su ladera.
Todo se apaga, cuando se enciende
todo el deseo, en lo que se estima,
cuando remontas su angosta cima
mas, sin embargo, aún se comprende,
que nada es vano, si en tu ilusión,
no pones freno a la expectativa
de alzar el vuelo, en la alternativa
que te ha dictado tu corazón.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
Poema dedicado a mi hermano Joseba.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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