la tierra extiende su manto,
en un celebrado canto
de un tiempo que, adormecido,
despierta y va caminando,
mientras las horas marchitas,
te dan lo que necesitas,
o lo que estás esperando.
Nada se queda al azar,
se invalida con la suerte
que cae sobre el manto inerte,
de una tierra que prospera
en ese tiempo de espera,
que llega, y por su mano,
se está mostrando cercano,
porque la espera concluye
en cuanto se distribuye
en ese gozo tardío
que brota, con la experiencia
del tesón y la paciencia
que muestra su señorío.
Tierra, bajo el sol labrada,
angosta tierra reseca,
que se mantiene en la mueca,
tantas veces olvidada.
Bajo el sol, la vida pasa,
dejando sólo su huella,
dirán que la vida es bella
y yo, me lo tomo a guasa.
Es tan cambiante el humor,
que se ignora la certeza,
cuando se va de cabeza
entre el gozo y el dolor.
Acaso quedé el amor,
como una brillante estrella,
porque la vida, si es bella,
ha sepultado el dolor
en la era del olvido,
para curar esa herida
que nos produce la vida
en el último latido.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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