el arpa muda, despierta
tras su prolongada siesta,
en mágico sortilegio.
Sus cuerdas, ahora sujetan
acordes y melodías
y van pasando los días,
mientras sus notas se inquietan
y raptan esa dulzura,
que el arpa, en angelicales
sonidos, tan especiales,
conforman su arquitectura.
El cielo se siente preso
sumido en sus armonías
se escuchan las melodías,
como disfrutando un beso,
que en el silencio, cautivo,
rompe en risas, con el gozo,
precipitando el sollozo,
como un único objetivo.
La emoción está servida
por la gloria y la belleza,
que siente en su ligereza
un himno sobre la vida.
Escrito en Junio 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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