pues, jamás me alcanzarán,
en el temor que me nombras,
las sombras no avanzarán.
Es por la debilidad,
que brota en la incertidumbre,
la duda, ante la verdad,
sin una luz que me alumbre.
Es falta de decisión,
porque me hicieron creer,
que necesito un perdón,
por el hecho de nacer.
A las pruebas me remito,
se me declara culpable,
como si fuera un delito
y me prohíben que hable.
Quieren ver mi sepultura,
sin grabar un epitafio
y censuran mi escritura,
diciendo que el verso es zafio.
Me censuran la emoción,
que a veces puedo sentir
y tienen la pretensión
de no dejarme vivir.
Pero en mi naturaleza,
no existe condescendencia,
encuentro mi fortaleza,
cuando pierdo la paciencia.
Así que, sigo escribiendo
con tesón y sin descanso,
reconozco y voy sintiendo
que jamás he sido un manso.
Me abro paso entre la gente,
a golpe de pluma y verso,
de una forma inteligente,
creo mi propio universo.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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