martes, 18 de noviembre de 2025

La Añoranza es una imagen velada.

Como espuma suave o piel de armiño,
desde la pureza sin tacha, ni velo,
vemos la belleza en el vasto cielo,
en los ojos limpios, serenos de un niño.


Recoge jugando, redondos guijarros,
moldea muñecos con agua y con barro,
dejando unas líneas dentro, en su memoria,
recuerdos que forman su única historia.


No soy el que era, soy el resultado 
de esa niñez que quedó en olvido,
el adulto que, al fin ha crecido,
sintiendo que el tiempo es desmesurado.


Mis ojos se abrieron y fuí contemplando 
lo que ha quedado atrás, siendo mi camino 
y acaso, al dudar, pregunto a mi destino,
si el curso en mi vida, se va cimentando.


Los pájaros callan dentro de su nido,
el silencio es toda su respuesta,
el temor no admite una nueva propuesta,
no se escuchará, ni un leve sonido.


Hoy vuelvo hacia atrás, mi vista cansada,
ya nada es igual, todo se ha cambiado,
tan sólo el recuerdo, es un lienzo borrado 
en esa añoranza de imagen velada.

Escrito en Noviembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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