perdidos, tratando de escapar de nosotros
mismos.
La angustia queda sumergida en el fondo
de una botella y la razón tiene ojeras
trasnochadoras, producidas por un insomnio
letal.
No podemos escapar de la cárcel de nuestra
mente, ni de una realidad que pesa sobre
nuestras conciencias.
¡Hagamos frente a nuestros temores!
A veces, la vida es una muerte lenta
y la apatía en el sedentarismo, atrofia
los músculos necesarios, para actuar
con la determinación imprescindible,
para cambiar, tan sólo un ápice
de esa realidad que nos ahoga.
Escrito en Noviembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario