de las canciones viajan por el éter con sus melodías,
que se escuchan con agrado.
El ritmo marca un sentido de la vida
con su latido.
Agradece que el sonido, nació creciendo
en la voz y el silencio enmudeció
para encontrar un motivo, con el que justificar
en un largo recorrido, una pausa necesaria,
sin apegos, sin cesiones, porque
en esa libertad se encuentra el punto dulce
de un verbo, en plena armonía, que verá nacer
un nuevo día, en la sintonía
de una nueva canción.
Escrito en Noviembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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