y los perros ladran.
Ladran a la luna,
frágil y oportuna.
La noche germina
su esfera brillante,
como una semilla
que brota en el cielo.
¿Un sueño, un anhelo?
Las miradas fulgen
hacia el infinito,
rutilantes, bellas,
como dos estrellas
que quieren brillar
sobre las montañas
o un extenso mar.
Los sueños se elevan,
remontan su altura
en esa aventura
que en sus pieles llevan.
Piel de porcelana
por su palidez.
¡Contad hasta diez!
Brota la mañana
con la timidez
de un sol, que despierta
álgido, distinto,
con precario instinto
y siempre presente.
La mañana siente
en su devaneo,
que duerme Morfeo,
mas, ya se despierta
con una propuesta
de luz en su frente.
Escucho en la gente
su suave murmullo,
tal vez, un arrullo,
tal vez, una voz
en un mundo atroz
de frágil promesa,
pero el cielo besa
con fe y sin demora,
el rostro sereno,
que se anuncia pleno,
de una nueva aurora.
Escrito en Noviembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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