que se pueda comparar,
ni medir o razonar,
solamente es deseada.
No lleva una proporción,
cada cual, la va sintiendo
mientras le va sucediendo
con un brote de emoción.
Entonces, su corazón,
llenándose de energía,
va alcanzando la alegría,
por más motivo y razón.
Pero no es una ecuación,
que se se pueda resolver,
porque en cada amanecer,
varía su apreciación.
Nadie lo puede explicar,
tan sólo puede sentir
la alegría de vivir
y da para meditar.
Y en ese recogimiento
se encuentra una gran verdad,
porque la felicidad
se manifiesta al momento,
en que por cuenta cabal,
se deja de buscar el medio,
porque no existe un promedio,
si su rumbo es abismal.
Puede hallarse muy cercano
y en ese instante preciso,
volverá en un breve inciso
para estrecharte la mano.
La felicidad se siente,
en esa serenidad
de gozar su realidad,
como una virtud presente.
Escrito en Noviembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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