que esperaba llenar con tu presencia,
hoy vibran las olas en desarmonía,
cuando llegué a pensar, que tu amor
tenía fuerza y consistencia.
No fue así, pero en su lugar brotaron
flores nuevas, que apaciguaron mi angustia,
al comprender que, el secreto de la vida
no está en esperar un milagro, sino
en cultivar el amor, primero sobre uno mismo
y luego sobre los demás.
Que no todos los recipientes guardan
en su interior, el mismo elixir, ni la misma
cantidad deseada.
El vino se transforma en vinagre, cuando
se destapa y no es compartido
en ese instante, en torno a la mesa.
Se oxida por la acción de los metales
de la ausencia y su sabor, carece del dulzor
y el bouquet característicos.
Hay labios que ofrecen el suave licor
del amor con sus besos y otros que permiten
que se agrie su propósito en la dádiva
del amor y va perdiendo
la fragancia primigenia de su contenido.
Escrito en Noviembre 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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