martes, 22 de septiembre de 2026

Todo ocurre por algún extraño motivo.

Un astro gravita 
y la leña crepita,
bajo un mismo fuego,
para dejar, luego 
su sombra en ceniza.


Todo se eterniza 
en la creación 
y esa combustión,
es la reacción,
que ha marcado el ritmo,
de un solo guarismo.


La resurrección 
es sólo un diptongo,
que observo y que pongo 
en la ceguedad
de una fe, que al uso,
comete un abuso 
por su terquedad.


Nada des por cierto;
la naturaleza,
se para, y empieza
a marcar sus leyes 
y un carro de bueyes
es la alegoría 
del tiempo, en los días 
que van sucediendo,
nada está desierto.



Algo está naciendo,
es la ley innata,
se muere o se mata
y sobre este embrollo,
hay un desarrollo,
desde la esperanza,
pues la vida danza
con decisión,
mi tiempo dibuja 
sobre una burbuja,
que ha de reventar,
sólo he de esperar,
su resolución.


Aunque sigo vivo,
siempre me pregunto,
si todo este asunto,
tiene explicación.


Todo lo que ocurre,
fluyendo, discurre
 y aunque sea extraño,
surge desde antaño 
por algún motivo.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.









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