en los espejos del agua, sin saber
que las lágrimas se copian en los arroyos
de la angustia.
Luna hecha de besos, lejana a mi alcance,
como un sueño que muere en cada despertar.
Un sueño de miel y acíbar, de una ilusión
que estalla ante el gozo y se desvanece.
Mi rostro palidece, como luna perdida
en un estanque de lágrimas.
Despertar acaso y morder con rabia,
la realidad que rompe todos los espejos
de una frágil ilusión.
Vivir en la átona apatía,
persiguiendo imposibles y escapando
del filo de la angustia, antes de ser cercenados
por un suspiro helado, que escapa
de nuestro triste ánimo.
Escrito en Noviembre 2022 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario