pues, si actúan con engaño,
me pueden hacer un daño,
que en la piel queda grabada.
El dolor del alma, nace
y enseguida se propaga,
no es fácil que se deshaga,
el camino que se trace.
Hay un dolor que, se adhiere,
como legaña en un ojo
y nos provoca un enojo,
que nadie asume, ni quiere.
La picaresca nos lleva,
a esta clara conclusión:
Perdemos toda razón,
cuando nuestra voz se eleva
y trata de intimidar,
queriendo tener razón,
pero es vana esa obsesión
pues la flor de la razón,
se acaba de marchitar.
En todas las discusiones,
hay que saber escuchar
y se deben respetar
las distintas opiniones.
Acepto, mas no comparto
tu opinión, sobre ese asunto
y un lema, sobre ese punto,
es algo que no descarto.
Un diálogo con paciencia,
llega siempre a convencer
y un distinto parecer,
sorprende por su elocuencia.
No espero de nadie, nada,
si no hay una confluencia,
en la razón y su ciencia,
que pueda ser razonada.
Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz .
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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