miércoles, 23 de septiembre de 2026

Nada necesito, si no es auténtico.

No espero de nadie, nada,
pues, si actúan con engaño,
me pueden hacer un daño,
que en la piel queda grabada.


El dolor del alma, nace
y enseguida se propaga,
no es fácil que se deshaga, 
el camino que se trace.


Hay un dolor que, se adhiere,
como legaña en un ojo
y nos provoca un enojo,
que nadie asume, ni quiere.


La picaresca nos lleva,
a esta clara conclusión:
Perdemos toda razón,
cuando nuestra voz se eleva 
y trata de intimidar,
queriendo tener razón,
pero es vana esa obsesión 
pues la flor de la razón,
se acaba de marchitar.


En todas las discusiones,
hay que saber escuchar 
y se deben respetar 
las distintas opiniones.


Acepto, mas no comparto 
tu opinión, sobre ese asunto
y un lema, sobre ese punto,
es algo que no descarto.


Un diálogo con paciencia,
llega siempre a convencer 
y un distinto parecer,
sorprende por su elocuencia.


No espero de nadie, nada,
si no hay una confluencia,
en la razón y su ciencia,
que pueda ser razonada.

Escrito en Septiembre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz .

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




 

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