Una perenne pena, enquistada en el alma.
Una muerte en ciernes, que no acaba de
llegar y una sensación de seguir
muerto en vida.
Una oración por la pronta resurrección,
sin una alegría fingida, entre candelabros
apagados.
El arrepentimiento no es una opción,
cuando no hubo maldad en cada uno
de los actos.
Tal vez, el error sea la consecuencia
de un estado de ensoñación
en la inconsciencia .
Quise ser feliz, dentro de una utópica
burbuja de bienestar que, explotó
bajo el peso de una realidad no asumida
y un sueño, que fue perseguido, sin ningún
resultado positivo.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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