viernes, 23 de octubre de 2026

Viento triste, viento amargo.

Se levanta un vendaval,
que a la tierra, va barriendo 
y todo va sucediendo,
se avecina un temporal.


Desde la cumbre más alta,
entre las montañas, suena 
una voz, profunda y plena,
que a todos nos sobresalta.


Una voz antigua y seca,
un eco que se prodiga,
como grano de una espiga,
que deja a la planta hueca,
al caer y desgranarse
con una pérdida triste,
pequeño grano, el alpiste,
que pronto va a separarse.


La voz del viento, se anuncia 
entre riscos poderosos,
son gigantes temerosos,
temblando ante una denuncia 
que arrastra piedras inertes,
en sucedidas tormentas,
con sacudidas violentas 
de pesadumbres y muertes.


Telúrica voz, viento impío,
que borra todas las huellas 
y el brillo de las estrellas 
con un noctámbulo brío.


Viento triste, viento amargo 
que, desde tu helado aliento,
nos nublas el pensamiento 
con temor, y sin embargo,
las páginas de una vida,
que  pasaste con premura,
al vivir esta aventura,
jamás se dio por vencida.

Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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