lunes, 9 de junio de 2025

Acaso un…Destino incierto.

¿Qué estrella guía mis pasos 
en este oscuro camino?
¿Cuál ha de ser mi destino 
en estos momentos lasos?


Si nada al fin se detiene 
y todo gira en la rueda,
caminando aquel que pueda
seguir, si no se entretiene.


En los espejos del agua 
la luna, su rostro mira
y el sol, celoso la admira
desde el calor de su fragua.


La luna nació desnuda,
con su pálida semblanza 
y el sol riéndose, danza
mientras contempla su muda.


La luna reina incipiente 
en sus fases, destacando,
tanto así, si va mermando
o asoma en cuarto creciente.

Luna y sol, por un momento,
coinciden sin ser amantes 
y el cielo viste elegantes 
galas en el firmamento.


El destino no está escrito,
se borra al nacer el día,
con cierta melancolía.
Triste poeta maldito,
tus lágrimas, no han servido 
de alivio en tu redención,
habrá mejor ocasión,
por todo lo que has vivido.


El cielo quedó cuajado 
de lágrimas o de estrellas 
y de aliviadas centellas,
que raudas, habrán pasado,
dejando una breve estela,
por el paso de una vida,
cicatrizando la herida,
sobre el cielo, mientras vuela.


La vida pasa veloz
y el tiempo es la consecuencia,
que brota de la experiencia,
en este destino atroz.


Que vaga en la incertidumbre 
de saber, si apenas luce
todo aquello que produce 
su llama, sin haber lumbre.

Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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