es como el cielo en la boca
y en la palabra provoca
su bien o su malestar.
También nuestro gusto impera
en el sabor agradable,
pierde bocado, quien hable,
se atraganta quien no espera.
Comunica este sentido,
con el olfato, y se anuncia
ese sabor, que pronuncia
un deleite conseguido.
El velo del paladar,
tiene espacio suficiente,
para sentir que, algún diente
se dispone a masticar.
Y si el alimento mengua,
dada la masticación,
permite en esta ocasión,
que no te muerdas la lengua.
Sensibilidad innata,
tiene este docto sentido
y de sobra es conocido,
que la gula, le arrebata.
Tanto así, un pastel de nata,
como un cocido inminente,
lo que gusta, se presiente,
es decisión muy sensata,
al no querer declarar,
el gusto que nos domina,
pues lo que se tiene en estima,
lo queremos ocultar.
Aunque el placer compartido,
sigue siendo buena opción,
se confirma una excepción,
que siempre toma partido.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario