lunes, 2 de junio de 2025

La cabeza firme sobre los hombros.

Nada cabe en nuestras memorias, cuando 
estamos distraídos.
Son cáscaras vacías, producto de un lapso 
de tiempo, en la quietud de inconsciente 
despiste.


El diablo teje tentaciones, con los ovillos 
que ruedan desde el cesto, donde un gato 
afila sus uñas en un incesante juego.

Araña la corteza de nuestros pensamientos 
más sublimes, para dejar al descubierto,
todas nuestras flaquezas y mezquindades.


Ninguna calamidad es fruto de la casualidad.
Causa o motivo, van de la mano de la
debilidad de carácter y las cabezas ruedan
por el suelo, cuando no somos capaces 
de mantenerlas firmes, sobre los hombros.


Ningún propósito nace del fondo de una duda
y la certeza, aunque tarde en aparecer,
debe mantenerse sobre los cimientos 
de nuestras resoluciones.

Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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