bajo los pies, clamando una justicia,
que el verbo se ha olvidado en su pericia,
perdido entre las sombras de una guerra.
El hambre nos devora la razón,
el odio es esa fuente inagotable,
que alcanza ese destino inaceptable
bajo el fragor del fuego de un cañón.
No bastará esconderse en la oración,
si ves que, tu conciencia adormecida,
ignora que una mano está tendida
y pide una paz sin rendición.
No escondas tu soberbia, adelantando
que la tierra tan sólo pertenece,
a quien lucha por ella. Si perece,
su muerte la estarás justificando,
con un triste ideal y fanatismos,
que arrastran los errores del ayer,
te niegas a aceptar, no quieres ver,
cuan grande es la maldad en sus abismos.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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