emanando salpicaduras de luz y agua
en el deshielo último de la aciaga noche.
Las estrellas son el parpadeo de unos ojos,
durante la nostalgia, en la profundidad
de unos peces resueltos, en los planetas
deshabilitados.
Arriba, el misterio devora entre sus fauces
al prematuro día.
Día nonato que, espera un golpe de luz,
para saberse espléndidamente brillante.
El ámbito celeste, recrea un anhelo
en la proyección de sus ojos, un parpadeo
incesante sobre el azogue plateado.
Como un agua evadida hacia las cumbres
perpetuas o esa limitación que aparece,
en el fondo oscuro de todos los tapices
sin rematar, en los hilos desmembrados
de sus genéticas constancias.
Sólo arriba, se suceden los milagros de luz,
entre las cenizas que, el día deja, después
de todas sus combustiones solares.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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