del ritmo, la frase que acuña un pensamiento
y el postigo que cierra la ventana a lo absurdo.
Sin embargo, ante la carencia de prejuicios,
se va emergiendo desde el fondo, en busca
de la luz primigenia, con la que trenzar
todas las impresiones que se abran paso
desde la experiencia, en un último intento,
de alcanzar esa imagen que resuelva
la salida, en el foco de atención, hacia
los vástagos de la cordura, sin perder
un solo segundo de imaginación, subyacente
en el plano más profundo de nuestro ser.
Existe entonces, el descubrimiento
de lo más íntimo y secreto, mostrando
entre guarismos, todas las soluciones
a las intrépidas preguntas, que ascienden
hasta la cumbre más elevada de nuestra
comprensión.
Hay un hálito de vaporosa conformidad,
en las reseñas de todo lo aprendido,
disociando lo que pretendemos abarcar,
con lo que, realmente necesitamos, para
disolver toda duda, cautiva en los márgenes
de la razón.
Nuestro pensamiento se eleva por encima
de las mezquinas proposiciones y nace
nuestra verdad, libre de toda condición impuesta,
sin otro propósito, que el control
de nuestras vidas.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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