Morir en la antesala de un posible renacimiento
y abdicar del trono que la vida te ofrece,
ante la perpetuidad de un interrogante, en que
la duda, ofrece esa posibilidad de aventura
por descubrir y que está a punto de realizarse.
A punto de convertir la rutina, en un milagro
que rompa la estructura de lo cotidiano.
Cada día puede presentarse, lo maravilloso.
Aquello que encierra, el hecho de reconocer
en cada ínfima parte de la existencia, ese rayo
de luz que consigue el brillo inmaculado,
que nos sorprende, al rescatar del olvido
la magia de un instante.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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