en las conciencias, de apaciguar tormentas,
cuando la voz se desgarra en jirones de sangre
y carne, ante la imposibilidad de ser escuchada, de otro modo más cercano,
menos distante.
Al refugio de la sombra y en silencio, indago
en el fondo de todas las preguntas, desenvueltas de su papel de tornasol,
que muestran una acidez inusual y un sabor,
tan acre, que se asemejan a las realidades
que negamos, más por decreto,
que por necesidad.
Las ventanas se abren a los abismos incomprensibles y se proyectan los puentes
que, unirán la razón y el deseo en una
amalgama de intenciones y propósitos,
que desembocan en una verborrea irreflexiva,
con objeto de que…( Esta vez, al menos)
se vea una atención, predispuesta a escuchar,
algo más que unos segundos de distracción.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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