sábado, 21 de junio de 2025

Máximas temperaturas.

Amanece el día, doliente, febril, teñido 
de un rojo carmesí.
Agotado y sin aliento, garganta seca 
que anuncia una árida consecuencia, 
que, a la flor seca en su tallo.


Tan sólo el verde exultante del bosque,
se protege a duras penas, 
de un sol irreverente, que deja su impronta 
de angustiosa sequía, sobre los márgenes 
de los ríos.


La ciudad se asfixia ante la subida 
de un mercurio que, parece estallar en oleadas 
de calor, y el sudor es esa ofrenda de sal,
que pule brillos en las frentes, goteando 
en un incesante suspiro de ardoroso semblante.


Sobre la calzada, el alquitrán se derrite 
y hay un olor pesado y denso, 
que nos impide  respirar el escaso aire, 
en la quietud de una tarde, que cae vencida 
en un crepúsculo incendiado sobre las brumas
del horizonte.

Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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