miércoles, 4 de junio de 2025

El síndrome de Stendhal.

¡Oh, duende de belleza y hermosura!
alteras el sentir de mi latido,
llevando un sortilegio acaecido,
al vértice total de la locura.


Acaso sea por su envergadura,
que no podré absorber tanta belleza,
los huecos que llenaste en mi cabeza,
tenían una sólida estructura.


Por ello, al franquear limitaciones,
supiste manejar, al entregarme
un arte, que logró conmocionarme,
sintiendo desbordar mis emociones.


Las lágrimas fluyeron por mis ojos,
afluentes del caudal de una emoción,
no pude sujetar mi corazón
y en un dulce temblor, caí de hinojos.


Es tanta la dulzura y providencia,
que al observar su obra y maravilla,
sentí que doblegaba mi rodilla,
ante la perfección que hay en Florencia.


¡Es tanta su belleza y tan hermosa!
que no pude guardar en mi memoria,
el verbo que labró su dulce historia,
en una perfección tan minuciosa.


¡Hay tanta perfección en su estructura!
que siento que desborda mis sentidos,
tan sólo escucho el pulso en mis latidos
absorto en mi ebriedad por su cultura.

Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





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