Pura saeta que, proyectada hacia el amor,
se clava en mi corazón, abriendo una herida,
o un propósito de unir cuerpos y almas,
bajo una noche cuajada de estrellas, o acaso
rocío sideral, descendido sobre nuestros cuerpos,
bañados en sudor, entre sábanas
de blanca inocencia.
Recientes, como salidos de ese sueño,
convertido en anhelo, que busca
la perpetuidad, en el breve espacio
de los labios.
Labios entreabiertos que suspiran con besos,
perdidos, entre silencios marchitos y sombras
proyectadas sobre el techo de la habitación
o el espejismo de un amor, que cayó
en el olvido.
Busco recuperar la huella de tu cuerpo
sobre mi lecho, pues aún se percibe tu aroma
flotando, denso y embriagador.
Abrazos imposibles sobre mi almohada
y mi voz te llama, poniendo el corazón
sobre el perfil de mi boca, para besarte
una vez más, y a tu regreso,
evitar que la noche nos robe los sueños más hermosos,
que tú y yo hemos compartido
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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