domingo, 8 de junio de 2025

Que la noche nos sea propicia.

Tendida tú, bajo el arco tensado del cielo.
Pura saeta que, proyectada hacia el amor,
se clava en mi corazón, abriendo una herida,
o un propósito de unir cuerpos y almas,
bajo una noche cuajada de estrellas, o acaso 
rocío sideral, descendido sobre nuestros cuerpos, 
bañados en sudor, entre sábanas 
de blanca inocencia.


Recientes, como salidos de ese sueño,
convertido en anhelo, que busca
 la perpetuidad, en el breve espacio 
de los labios.
Labios entreabiertos que suspiran con besos,
perdidos, entre silencios marchitos y sombras
proyectadas sobre el techo de la habitación 
o el espejismo de un amor, que cayó 
en el olvido.


Busco recuperar la huella de tu cuerpo 
sobre mi lecho, pues aún se percibe tu aroma
flotando, denso y embriagador.
Abrazos imposibles sobre mi almohada 
y mi voz te llama, poniendo el corazón 
sobre el perfil de mi boca, para besarte 
una vez más, y a tu regreso, 
evitar que la noche nos robe los sueños más hermosos,
 que tú y yo hemos compartido 

Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




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