Abajo, la miseria que se trata de ocultar,
tras un escudo de falsa opulencia.
Nadie quiere saber, acerca de una verdad
profundamente dolorosa y tan cierta,
como nuestra negación, con los párpados
cerrados.
La muerte vaga por las calles vacías
y el hambre devora a los niños desvalidos,
sin un futuro, con un presente
marcado a fuego, entre las ruinas
de sus hogares.
Los refugios, hospitales y campamentos,
huelen a humo y a napalm, a incertidumbre
y a gotas de keroseno.
Hoy ha nacido un día, huérfano de esperanza
y la soledad es la única compañía,
para no caer bajo el fuego de los misiles.
La ronca voz de los cañones, silencian
las palabras de paz y los señores de la guerra,
desayunan las almas de quienes
lo han perdido absolutamente todo.
Escrito en Junio 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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