con su pálido reflejo,
tus ojos serán su espejo,
pues, como tú no hay ninguna
mujer, que lleve mi aliento
a una noche, capturada,
bajo la carpa dorada
de un extenso firmamento.
La luna quise bajarte,
envuelta entre plata y oro,
porque te amo, y adoro
lo que deseo entregarte.
Por esta forma de amarte,
se va cumpliendo mi sueño
y es mi voluntad y empeño.
saber que pueda importarte.
Saber que hay noches tan bellas,
que, en tus ojos se reflejan,
las claridades que dejan
las rutilantes estrellas.
La luna, en el firmamento,
espera ser capturada,
para obsequiar a mi amada
el más preciado momento,
en la noche desvelada,
en que me brindas tu amor,
con un tibio resplandor
de luna, en tus ojos bellos.
Así, guardo los destellos,
como brillantes promesas,
con esos besos, tan sabios,
que brotan desde tus labios
y me das, cuando me besas.
Escrito en Octubre 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
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