viernes, 23 de mayo de 2025

Discretamente dejamos toda existencia.

Acaso un destierro, una despedida.
Marchar sin  un adiós, sin una lágrima 
que enjuagar en el lino de un pañuelo.


En la inmensidad de la nada, se pierden 
las voluntades y todo decrece o merma
sobre las diminutas inflorescencias que,
arden y se consumen como la vida misma.


Sobre el terciopelo negro, quedan las caricias 
profanas y ese ruego que nunca llega 
a materializarse.
Tan sólo es un deseo, que va descendiendo,
resbalando hacia el vacío, una ausencia 
vencida en el olvido y una angustia 
sin nombre, para justificar una improbable
existencia.


Nada que se pueda revelar, para mostrarse
en público. Nada que declarar en una aduana,
donde los sentimientos no pueden 
ser detectados.
La inercia de la vida, nos conduce hacia 
una soledad que marchita toda esperanza 
de luz artificial y dentro de cada uno
de nosotros, hay una hoguera donde quemar
todas nuestras vanidades pasajeras.


Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






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