sábado, 24 de mayo de 2025

La piedra duerme silenciosamente.

La piedra duerme el sigilo 
de los siglos que ha vivido,
sin una voz o un sonido,
que nos ponga en pie y en vilo.


Roca callada y discreta,
que guarda lo que ha sentido,
sin emitir un latido 
si acaso sabe  y la inquieta.


Testigo mudo y silente 
de los siglos que la hoyaron 
y sobre su piel dejaron 
sus huellas en el presente.


En el cristal de una ausencia,
apenas un tiempo añejo,
sea el pálido reflejo 
de una ignorada presencia.


Voz silenciada en el gozo,
que ha pasado inadvertido,
la piedra busca un descuido,
para salir de su embozo.


Y mostrar en un seísmo,
el telúrico temblor 
que estremezca en el pavor,
presenciar un cataclismo.


En la piedra, todo acaba,
al punto que se fulmina,
cuando ese temblor termina
con el daño que causaba.


Y dada su rigidez,
por esa mudez innata,
el silencio la arrebata,
escondiéndola otra vez.

Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



No hay comentarios:

Publicar un comentario