con una línea interminable de sucesos,
que se alargan formando una procesión
de hormigas.
Celebramos a veces, la consciencia
de permanecer vivos, y en algunas ocasiones,
lamentamos la escasa incidencia de nuestras
amistades.
Parece ser necesaria una muerte prematura,
para que te añoren, te lloren o te recuerden.
No tengo ganas de clavarme las saetas
de un reloj, para detener y apuntillar mi tiempo
y repartir sus migajas a quienes no estuvieron
en los momentos más celebrados de mi vida.
No soy un ave con su nido vacío,
pero tampoco deseo llenarlo con gestos
de cumplido.
En mi soledad, medito y puedo ver la verdad
de soslayo, apareciendo en una esquina
y mendigando un reconocimiento, que se la
ha negado.
Se predican muchas filosofías baratas,
buscando una apariencia, que no nos viste
en absoluto.
Tratamos de evitar mostrarnos al mundo,
con una desnudez que brille, en la sincera
manifestación de nuestra propia realidad
y entre divagaciones, se desgasta la luz
acharolada de nuestras vidas.
Emulsionamos los recuerdos de quienes
nos amaron y partieron un día, sin retorno
posible… a otras esferas de la realidad
y no sé, si lloramos más sus ausencias,
o el vacío inmediato, que va colmando
cada una de nuestras soledades.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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