tu lánguida sombra adorada,
con levedad de espuma acariciada,
tras un hechizo en luz, en la alborada
que irradias hacia un ser enamorado,
sencilla y a la vez, cautivadora,
sombra que me inquieta, me devora
y embriaga, cuando se te ha contemplado.
El hueco que dejaste a cada paso,
jamás hoyado, es al fin reverenciado,
no sé, si acaso tú lo habrás notado,
pero quien te contempla sin demora,
no sabe ya advertir, por lo profundo,
si acaso te ha mirado en un segundo,
o llena cada instante en una hora.
Llenos de ti, en el camino laso,
absortos de beber tanta belleza,
tu pie, nos va mostrando ligereza,
al tiempo que, se muestra a cada paso.
Tu paso es sin duda, tiempo firme,
pretendo descubrir, antes de irme,
ese momento al fin, que se deshace,
pues en mi arrobamiento, así me place,
al observar la magia del instante.
Pienso que todo esto es importante,
no sé, si está rozando en devoción,
aquello que nos dicta el corazón,
o es ese secuestro, en la belleza,
que siento rebotar en mi cabeza,
hasta perder el curso en mi razón.
Porque se adora siempre, contemplando,
aquello que nos va paralizando
y acaso, lo más bello de este mundo,
se siente por su magia, en un segundo.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario