del campo nativo,
sin aparente motivo,
mi vista alegre, se pierde.
Sobre la cima de un monte,
se traslada y lo disfruto,
para recoger su fruto
en un lejano horizonte.
Ese instante, lo recibo
en mi retina, que goza
mientras mi sonrisa esboza,
un gesto tan agradable,
que será mejor, que no hable,
tan sólo siento y lo escribo.
No se puede describir
un instante de belleza,
está sobre mi cabeza
y lo intento descubrir.
Es la magia de un instante,
cuando sabes que has ganado
el tiempo que has disfrutado,
yendo un paso por delante.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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