cuando todo te delata,
por alguna acción ingrata,
hasta el hecho de enfermar.
Aquello de que presumes,
es igual que un libro abierto
y tu voz, en el desierto
en silencio la resumes.
Al ser de todos, se pierde
el misterio que proteges
y en su entramado lo tejes,
aunque ya, no se recuerde.
Una idea primitiva,
fue el origen de tu agenda,
se asemeja a una leyenda,
con una sola misiva.
Esa carta, al ser secreta,
se puso en conocimiento
de un lector, que en su momento,
era una cabeza inquieta.
Tal vez sea una virtud,
indagar en lo prohibido,
o es un legado adquirido,
producto de la inquietud.
Cuando todo se resuelve
entre el tiempo y sus arenas,
tus alegrías y penas,
traen un pasado que vuelve.
Intentamos olvidar,
pero admito, que en verdad
vence la curiosidad
y se empieza a recordar.
Así se muestra, en concreto,
todo queda desvelado
y aunque lo hayas intentado,
tu más íntimo secreto,
aflora desde la esencia,
que ha guardado tu conciencia,
en ese espíritu inquieto.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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