Habito en la incongruencia de las huestes
enemigas del ser humano.
No existen, ni consciencia de ser, ni estar
y si acaso estamos, permanecemos
en un estado de apatía permanente,
mientras el mundo se va deshaciendo
en minúsculos granos de arena.
En esa inconsciencia de sentir nuestro
propio tiempo, divagamos pensando que,
somos ajenos a todo lo que nos rodea
y existe una certeza parida en el miedo.
Un miedo irracional que debilita la voluntad,
para volver a ser reprogramados y lanzados
a un vacío existencial, donde sólo tiene
un sitio, el Ego de mayor envergadura
y la humildad permanece humillada
y triturada como un grano de trigo
entre las muelas de un molino, devorando
nuestras existencias, pero… ¡No importa!
¡A mí no me ha tocado… todavía!
Escrito en Mayo por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario