No me digas que me amas, si no me aceptas
como soy.
si la imagen que has formado sobre mi
persona, no corresponde a mi realidad.
No soy tan joven como pretendes verme,
ni tan viejo, como para negarme.
Soy un ser humano, producto de todas
mis muertes y resurrecciones.
Atrás quedaron mis años de infancia y juventud.
Mi cuerpo es distinto y mi mente también.
Ha habido una evolución, que no
aceptas y ves en mi, los defectos que en ti,
no quieres reconocer.
La negativa de admitir que envejecemos y cambiamos,
no es otra cosa, que el suicidio de la razón
y la muerte prematura que brota
desde una ignorancia, admitida como una
palpable realidad.
No voy a permitir que mates mi ilusión por vivir,
con la excusa de querer moldearme,
por mi bien o por mi salud.
Yo decido mi vida, y mi muerte está escrita
de antemano en el papiro de mi destino.
No trates de cambiarme, no lo lograrás.
Aléjate de mí, si no eres capaz de aceptarme.
Mi soledad, no me hace chantaje emocional,
no me pide explicaciones, ni trata de controlar
mi vida.
Quiero vivir en paz al menos, ya que no
me habéis permitido ser feliz.
No moriré para vuestro regocijo,
cuando llegue mi hora despareceré sin dejar más rastro,
que todos mis poemas, que muy pocos
leeréis y la mayoría no los entenderéis.
He muerto para muchos de vosotros,
pero me alegro de seguir viviendo en mí.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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