y se establece un discreto matrimonio, que da
origen a la música.
Cuando ambos amantes aman estar
en sintonía y saben de la importancia
que tienen las pausas.
En cada espera se contiene un ánimo
de continuidad y emerge desde el respeto
a un silencio anunciado entre corcheas.
De nuevo… un estruendo de timbales
y trompetas.
La tuba, con su voz grave,
dialoga con los violines, entre la alegría
de un scherzo y la nostalgia de un lento
pianísimo.
Nace una sintonía y se amalgaman sonidos
y silencios, como dos hermanos
que comienzan a entenderse.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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