cotidiano y solidario,
que del verbo es emisario,
suave al tacto, piel caliente.
El pan nuestro, cada día,
en el trigo crece y labra
la virtud de la palabra,
milagro en la Eucaristía.
Pan de miga firme, hogaza,
salud a quien la recobre,
pues en la casa del pobre,
el pan no distingue raza.
Porque el pan es la verdad,
es palabra mensajera,
para quien sueña y espera
una nueva realidad.
Postrados en oración
ante nuestro salvador,
en cada hogar, al calor
se muestra la devoción.
El pan es fuente de vida,
palabra que se comparte
y puede por fin, salvarte
sanando una vieja herida.
Pan de fe, sobre la mesa,
compartido en el momento,
que es bendición y sustento
en una firme promesa.
Pan de lluvia terrenal,
sobre la mies, que es segada,
harina que es amasada,
como labor primordial.
Pan que nos une y enhebra
el hilo de la existencia,
pan de firme consistencia,
pan que siempre se celebra.
Lo celebra el pueblo y danza
en su fiesta recobrada,
su virtud es ensalzada:
Pan de vida y esperanza.
Escrito en Mayo 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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