Fuego sobre los labios y hielo en tu mirada.
Segura de ti misma, con la frialdad escénica
de una cariátide, o el mascarón de proa
de un galeón que, sumerge su quilla
en las aguas de un Atlántico océano.
Dibujas una sonrisa artificial, para calmar
la ansiedad de tu boca, al besar unos labios,
que pecan murmullos atrevidos y silencios
cómplices.
La grana estalla en tu boca, como una sangre
toda, que palpita y emerge voluptuosa
hacia las orillas de tus labios.
Pálido el sol se queda, al crepitar
de un incendio que se propaga
entre tus dientes, o ese vuelo
de blancas palomas, que nombran
todas las palabras que no fueron sentidas
y vuelan lejos del agravio.
Hay una hoguera en tu alma, que asciende
hasta tu boca y muere en el crepúsculo
de tus labios.
Repasas el carmín de tu sonrisa,
ante un espejo que copia cada gesto,
para dejar constancia de la dificultad
que entraña, fingir una felicidad
de cuento de hadas.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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