la lágrima destilada
desde el alma desolada
y apaga la leve llama
de un amor, en la tortura
de no hallar continuidad,
porque, si bien es verdad,
que es un bálsamo que cura,
en la soledad oscura,
nos muestra otra realidad.
Se sale del embeleso,
que nos tuvo encandilados,
(Ingenuos enamorados,
nos perdemos por un beso)
Y al escuchar el sonido
en ese beso apretado,
por la emoción se ha llorado,
preso del amor, perdido.
Entre los brazos amantes,
nos deslumbra ese fulgor,
que nos ciega por amor,
en los momentos distantes
en que todo acercamiento
produce la combustión
de un alma, en la redención
del más noble sentimiento.
Y amamos, porque nacemos
en el amor, y en su seno
damos lo mejor, lo bueno
que en el corazón tenemos.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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