parece una confesión
y por su declaración,
suena idéntico a un murmullo.
Me habla de las madrugadas,
en que quería bajar,
una estrella del lugar
en las mañanas templadas.
Esas estivales notas,
con sus brillos nacarados
y espejos puros, soñados
en las corrientes remotas
de los ríos, que he surcado,
vadeando las orillas
de sus vaguadas sencillas,
que tantas veces he amado.
Los arroyos plateados,
discurren por las cañadas,
sus voces son escuchadas,
por oídos asombrados.
Y en ese instante de calma,
mi corazón detenido,
lleva su pulso y latido
a encontrarse con mi alma.
Escucho al viento y declaro
un gozo que me estremece,
mientras el día amanece,
sobre un horizonte claro.
Siento la vida y disfruto
en el preciso momento
de la paz del pensamiento,
una paz, que da su fruto.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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