lunes, 23 de febrero de 2026

Escucho la voz del viento.

Escucho al viento en su arrullo,
parece una confesión 
y por su declaración,
suena idéntico a un murmullo.


Me habla de las madrugadas,
en que quería bajar,
una estrella del lugar 
en las mañanas templadas.


Esas estivales notas,
con sus brillos nacarados 
y espejos puros, soñados 
en las corrientes remotas
de los ríos, que he surcado,
vadeando las orillas 
de sus vaguadas sencillas,
que tantas veces he amado.


Los arroyos plateados,
discurren por las cañadas,
sus voces son escuchadas,
por oídos asombrados.


Y en ese instante de calma,
mi corazón detenido,
lleva su pulso y latido 
a encontrarse con mi alma.


Escucho al viento y declaro 
un gozo que me estremece,
mientras el día amanece,
sobre un horizonte claro.


Siento la vida y disfruto 
en el preciso momento 
de la paz del pensamiento,
una paz, que da su fruto.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



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